Mi historia: del vacío al renacer interior
Desde que era niño, viví con un vacío emocional que no sabía nombrar. Me faltó una guía, una presencia que me ayudara a comprenderme, a validarme, a no sentirme perdido. En mi adolescencia, esa ausencia se convirtió en confusión… y luego en decisiones que no buscaban otra cosa que mi propia autodestrucción.
Tomé caminos oscuros, sintiéndome fuera de lugar en un mundo que parecía no tener espacio para mí. Me sentía invisible, roto, desconectado. Cargaba con heridas que no entendía, con emociones que me controlaban, y con una rabia silenciosa que muchas veces se disfrazaba de tristeza o apatía.
Ya en la adultez, la vida me puso de frente con una gran verdad: no era el mundo el que tenía que cambiar, era yo quien tenía que reencontrarse consigo mismo. Tuve que mirar atrás, con coraje, y abrazar todo lo que había vivido. Comprendí que la transformación no se hace desde el juicio, sino desde la compasión y el compromiso.
Comencé un viaje profundo hacia mi interior. Estudié, me formé, lloré, sané… y sobre todo, me volví a conocer. Descubrí que sí tenía un lugar, que sí tenía un propósito, y que mi historia —por más rota que pareciera— podía convertirse en una guía para otros.
Hoy llevo años acompañando a personas como tú, que sienten que ya no pueden más, que se han perdido, que han olvidado quiénes son. A través de herramientas como la programación neurolingüística (PNL), la inteligencia emocional, la psicología cognitivo-conductual y el pensamiento positivo, he ayudado a transformar cientos de vidas… como transformé la mía.
No soy perfecto. No tengo todas las respuestas. Pero sí tengo una certeza poderosa: sí se puede volver a creer en uno mismo. Sí se puede sanar. Sí se puede comenzar de nuevo.
Y si estás leyendo esto, quizás tú también estés listo para comenzar tu viaje.
